La transición energética en América Latina y el Caribe debe reducir desigualdades y elevar el bienestar: Comisión Europea
Santo Domingo. La transición energética de América Latina y el Caribe (ALC) debe enfocarse en generar electricidad y combustibles seguros y asequible a la población, en reducir desigualdades, crear empleos sostenibles y en un aumento del nivel de bienestar en toda la región, aseguró Myriam Ferrán, directora general adjunta de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea.
“Así que estamos buscando una transición basada en instituciones sólidas para el beneficio de los ciudadanos”, declaró al participar en la XI Semana de la Energía que se realiza en la capital de República Dominicana.
“Estamos proponiendo un enfoque integral de las políticas a la inversión, y el resultado que esperamos todos de encuentros como este, es la identificación de proyectos concretos, bancables que apoyan las reformas regulatorias y las coordinaciones necesarias”, comentó.
En este sentido, destacó cuatro prioridades para la cooperación futura de la Unión Europea con ALC: Fortalecer la planificación de largo plazo y la capacidad institucional. Modernizar la regulación para integrar más fuentes renovables, almacenamiento y soluciones digitales, así como profundizar la integración eléctrica regional y el comercio transfronterizo, para contar con sistemas más resilientes y eficientes.
Finalmente, señaló que es prioritario mejorar la preparación y credibilidad de los proyectos al reforzar la la coordinación entre gobiernos, socios de cooperación e instituciones financieras y el sector privado.
“Esperamos unir nuestras fuerzas para alcanzar resultados concretos que lleven a la interconexión regional en ALC”, concluyó.
Por su parte, Tomás Bermúdez, gerente de la Región de los países de Centroamérica, Republica Dominicana, México y Haiti del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destacó que la oportunidad de transición energética de la región está en aprovechar sus minerales de manera responsable, lo que incluso puede elevar la capacidad de generar empleo en los países.
En el mismo evento, Joel Adrián Santos Echavarría, ministro de Energía y Minas de República Dominicana, dijo que la transición energética no se mide únicamente por la capacidad que se instala, sino por la capacidad de convertir esa energía en desarrollo, confianza, productividad y bienestar de la gente.
“América Latina y el Caribe poseen recursos extraordinarios para convertirse en protagonista de la nueva realidad energética mundial. Pero ninguna nación podrá enfrentar por sí sola los desafíos que tenemos por delante”, señaló.
Aseguró que la región necesita más integración, inversión, innovación y una cooperación energética más profunda, capaz de convertir sus recursos en seguridad, competitividad y bienestar compartido.
“Cada país recorrerá su propia transición conforme a sus recursos y circunstancias. Sin embargo, podemos compartir conocimientos, tecnologías, infraestructura y experiencia para construir sistemas cada vez más seguros y resilientes”, aseveró.
En tanto, Daniel Cabrales, representante del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, expuso que la integración regional constituye un instrumento estratégico para fortalecer la seguridad energética mediante interconexiones eléctricas de gasoductos terminales el gas natural licuado, corredores logísticos, organización normativa y reglas claras de acceso y despacho.
“Aunque la región avanza en diversas iniciativas, persisten desafíos técnicos, regulatorios, institucionales, sociales, ambientales y financieros, que requieren fortalecer capacidades, ampliar los espacios de diálogo y desarrollar soluciones especializadas”, mencionó.
“Esta integración debe complementarse con una agenda regional de resiliencia, que fortalezca la capacidad de respuesta de los sistemas energéticos ante eventos climáticos de impacto, como el fenómeno de El Niño 2026-2027”, mencionó.