¿Con quién se queda el perro? Esto es lo que pasa legalmente con las mascotas tras un divorcio
Aunque son considerados seres sintientes, los animales de compañía también son contemplados como propiedades por las leyes mexicanas
Aunque el ideal de toda familia es la estabilidad, algunas veces la ruptura del vínculo matrimonial es inevitable. Y esto no solo afecta a las parejas, sino también a sus hijos, familias y amigos.
Desde luego, también afecta a las mascotas criadas en el hogar común, las cuales, al ser consideradas seres sintientes bajo la tutela de los humanos, son objeto de obligaciones legales.
“Hay una parte del Código Civil que los prevé como un bien, pero hay otra legislación que ya los prevé como seres sintientes. Es decir, tenemos ciertos derechos y obligaciones respecto de ese bien en común y si ese bien genera un daño, también somos responsables.
“Es una nueva figura que se está implementando, tiene muy poco tiempo para efectos de reconocerlos como seres sintientes y allí hay una situación que todavía tendrá que determinarse con el ejercicio ante los jueces”, explica Teodoro Serralde, abogado especialista en derecho familiar y patrimonial.
Las mascotas, para quien las cuide
De acuerdo con el experto, las autoridades privilegian que las mascotas tengan una buena calidad de vida en todos los aspectos, desde los económicos hasta los de cuidados.
“Se tiene qué ver qué aporta cada quien en el sentido de lo que cuesta el propio ser sintiente, lo que cuesta mantenerlo desde un punto de vista de alimentación, médico y de cuidado, obviamente de que se le pueda dar la atención suficiente para que tenga una buena calidad de vida.
“Sobre esto, el propio Código Civil prevé que se puedan generar convenios acerca de cómo se va a generar la parte económica, la parte de los cuidados y también la parte del derecho a poder convivir con él de una manera compartida”, detalla.
Según Serralde, lo ideal es que las personas que quieren terminar el vínculo matrimonial sean quienes logren un acuerdo, que incluya tiempos para visita y convivencia, aunque si no se llega a un acuerdo, las autoridades pueden hacerlo.
“Estos puntos pueden ser parte de un convenio y pueden establecerlo las partes, no solamente desde el punto de vista de la convivencia, sino también de la parte económica, los cuidados y del tiempo, aunque el juez puede llegar a determinar si las partes no se ponen de acuerdo”, argumenta.
Al ser tutores de la vida e integridad de las mascotas, si médicos veterinarios legistas notan que existe maltrato o condiciones que pueden afectar su calidad de vida, la custodia de los animales puede ser revocada.
“Incluso en este caso podemos hablar que puede existir violencia de alguna de las partes hacia este ser sintiente. Y si se llega a probar eso, obviamente esta persona puede perder esos derechos de cuidado o de propiedad”, concluyó.